Comenzamos nuestro camino de Santiago un poquito más cansadas de lo esperado. Quizás la noche anterior celebramos demasiado el reencuentro y la mañana fue complicada.

Aún así arrancamos con las ganas de quien cree que el cuerpo todo lo aguanta y tiramos hacia O Cebreiro. La subida se hace dura pero lo compensa la belleza de su paisaje ” si ayer me hubiese acostado un poco antes…” ahora ya es tarde, señora.

A lo largo de una semana recorrimos las etapas marcadas para el Camino Francés, los pies se cansaron, pero nos reímos y disfrutamos. Y es que sobretodo el Camino es reencuentro con uno mismo, con quien lo haces y quizás es también encontrar a gente nueva y estupenda con quién compartirlo. Como nos pasó a nosotros.

Saliendo un poquito más adelante de Villafranca

A continuación os dejo un resumen de las etapas que hicimos y algún dato técnico/alojamiento, pero sobretodo intentaré transmitiros consejos y sensaciones para que tengáis ganas de hacerlo.

¿Vienes a conocer un poco más esta peregrinación?

¿Qué llevar en la mochila?

  • Kit para las ampollas. Aguja e hilo, algo para las rozaduras etc.
  • Crema tipo fisiocrem, medicamentos varios (ibuprofeno por ejemplo)
  • Chubasquero / capa que os cubra la mochila para lluvia
  • Palos de caminar
  • Un par de chaquetas/sudadera. Yo usaba una para andar a las mañanas y otra para después de ducharnos.
  • Calzado cómodo para caminar + chanclas para el post
  • Obviamente ropa interior, calcetines, pijama etc
  • Ropa ¿cuánta?. Menos de la que tienes en mente, siempre.
    En mi caso llevé 3 pantalones cortos y unos leggins largos y unas 6-7 camisetas (2 reservadas para post ducha), pero al ser un grupo de 6 todos coincidimos con que menos ropa nos hubiese llegado, ya que en varias etapas juntamos para echar una lavadora.
  • Algún snack para la pájara + botella de agua.
  • Una riñonera o similar para tener a mano cartera y móvil y también para cuando salgas a dar una vuelta.
  • Crema solar, y neceser ligerito.

Si ya la tienes lista, vamos que arrancamos.

Caminamos animados cruzando varios pueblos hasta que llega la subida la cual es espectacular. El verde te envuelve, la naturaleza se hace dueña del lugar. Una vez arriba la vista es preciosa y te hace sentir pequeñito viendo esas grandes montañas y valles.

Si tienes tiempo, no me saltaría esta etapa a pesar de la dureza de la misma.

Salimos seis, pero a La Faba llegamos primero 4. Esta subida tira bastante y lo mejor es hacerla a tu ritmo, en realidad siempre lo ideal es escuchar tu cuerpo y seguirle.

Esperamos con unas Estrella Galicia en lo alto para llegar todos juntos hasta O Cebreiro, porque lo importante es mantenerse hidratados y bien alimentados.

Una vez en el pueblo veréis que a parte de visitar el santuario de Santa María, donde se encuentra un relicario regalo de los Reyes Católicos, lo que se puede hacer es dar un pequeño paseo, buscar dónde reponer fuerzas y descansar.

O Cebreiro

No olvidéis que estamos en puerto de montaña, llevad chaqueta porque aún en agosto puede hacer bastante fresco.

Nos despertamos en O Cebreiro con el día gris y, tras un desayuno abundante en la Venta Celta, nos ponemos las capas para la poalla y echamos a andar de nuevo. Todavía no hay muchas agujetas así que afrontamos la subida al alto do Poio con ritmo.

Por el camino conocemos a un americano llamado Greg que hace el camino solo en bicicleta.
El pobre se vio engañado por la planicie castellana y no contaba con cargar los kilos que pesa su bici (muchos) monte arriba.

En cada cuesta nos lo encontramos y al final Alber y Juan tienen que tirar de épica y subirle ellos la bicicleta hasta el final de la cuesta. Meu pobre, su mapa es un mantel de bar de carretera y así nos dice cuál es su siguiente etapa. Nos lo fuimos encontrando cada pocos días, esperemos que llegar a Santiago le hiciese feliz como para compensar el cargar con esa maldita bicicleta.

Por supuesto, al acabar la subida al Alto de San Roque paramos a reponer fuerzas ¿qué te esperabas?Justo al acabar la cuesta hay un bar pequeño donde la tortilla es digna de ser probada. Sigue lloviendo, nos ponemos en marcha.

Camino unos cuantos km sola, no se escucha nada, hay silencio y dejo volar mis pensamientos. Disfruto de esos ratos y me vuelvo a juntar con los demás.
Llegamos a Triacastela, nos recibe un gran árbol a la entrada a este pequeño pueblo. Toda la etapa discurre en medio de la vegetación y me pareció una de las más bonitas.

Con el trabajo de comer hecho (en un bar que hay un ratito antes de llegar) , pasamos la tarde descansando, estirando y tomando algo mientras la ropa de lava.
Nos encontramos a Juanma. Él que iba a hacer el camino solo y tranquilo, se encuentra con 6 personajes con música en el baño del albergue, desde luego su camino no hubiese sido el mismo si no fuese por aquella casualidad nocturna y el nuestro tampoco.

Al día siguiente ponemos rumbo a Sarria, no encontramos por el camino dónde parar a descansar y acabamos haciendo la etapa del tirón. Otra etapa con mucha vegetación, el tramo de San Xil es realmente bonito. Bajadas rocosas que hacen sufrir las rodillas, pero hemos venido a eso.

Conocemos a la “fotógrafa Paraguaya” que para hacer tiempo mientras su amiga, un poco coja, va adelantando quilómetros ella se para a hacer fotos a otros peregrinos. Nos regala una preciosa estampa en medio del verde.

Obra de la fotógrafa Paraguaya

Si la ves ( creo que dijo que era la octava vez que hacía el camino) no dudes en parar a charlar con ella y te hará una foto de ensueño.

No sé si fue casualidad, pero justo al llegar a destino empezó a llover a mares así que nos pasamos toda la tarde en el sitio donde comimos. Bingo, 1906 y mucha charla ,tampoco es mal plan ¿No?

Saliendo de Sarria

Después llegó la etapa hasta Portomarín, en mi caso fue cuando empecé a notar dolor en el tendón de Aquiles y me preocupé por una antigua lesión. Aún así llegué, un poco harta la verdad para qué negarlo, pero llegué gracias a los ánimos de mis compañeros (with a little help from my friends).

Por el camino se atraviesan varios pueblos pequeños, de pocas casas y el paisaje sigue acompañando de una manera especial nuestros pasos.


Cuando ya estás cerca de Portomarín llega la gymkana, tendréis que elegir si queréis desvío o camino histórico, nosotros optamos por éste último y al parecer nos saltamos una cuesta infernal (aunque el recorrido es un poco mas largo).

Camino Histórico hacia Portomarín

El trazado pasa por medio de unas zonas rocosas por las que tendréis que bajar con cuidado y tras avistar el pueblo y cruzar el puente, una escalinata que parece que está puesta a posta para el peregrino agotado, te dará la bienvenida.

Os recomiendo cenar en el restaurante O Mirador con vistas al río Miño, trato muy atento y comida rica, perfecta para reponerse.

Ya van quedando menos quilómetros, las agujetas y el cansancio van pesando. Las etapas siguientes me parecieron menos bonitas , quizás también porque las hice todas con algo/mucho dolor para arrancar, pero además porque hay bastante trami por asfalto que hace el camino menos llevadero.

La entrada a Palas se hace larga, por eso Marta, Bárbara y yo (ellas veteranas del camino) paramos a comer en un bar de carretera un poco antes, concretamente en “A paso de hormiga” que era exactamente al ritmo al que íbamos antes de descansar aquí y comernos un buen bocata.

En Palas el grupo fue creciendo y pasamos la velada en El Britania con nuevos compañeros: Vero, Rolo, Meri, Ana, Lucas, Marcos, Juanma y Pablo, sonaba (¿o quizás cantábamos nosotros?) la mosca “yo romperé tus fotos, yo quemaré tus cartas…” , la lluvia caía a mares fuera, en el bar no servían cena pero la buscamos y al final acabamos bailando todos … pero esa, esa es otra historia.

Llegó la mañana siguiente, gris pero sin lluvia aunque con algún dolor que otro. El ambiente ya olía a fisiocrem desde la mañana en las habitaciones y mientras salíamos Marcos y yo como robocop de Palas, nuestro mayor aliciente en ese momento era que habíamos llegado a la etapa en la que íbamos a parar a comer pulpo.

Y es que otra cosa no, pero hambre no pasamos a lo largo de nuestra peregrinación.

Seguimos caminando , disfrutando de los paisajes que nos regala la naturaleza, un río, un bosque, tantos lugares dignos de recordar y fotografiar que ahora quedan en el recuerdo.

La parada estratégica de esta etapa es más o menos a mitad de camino hacia Arzúa, concretamente en Melide donde hay dos restaurantes famosos para comer el pulpo, que son A Garnacha y el Ezequiel. Nosotros comimos en el primero y quedamos encantados. Si os quedáis con hambre siempre podéis ir al otro también y comparar.

La penúltima etapa es la más corta y, aunque no pudimos comer bocata de chicharrones, sí llegamos a O Pedrouzo y disfrutamos de nuestro pequeño hotel con piscina. Ya quedaba menos y había que darnos un premio de recompensa.

¡No quedan chicharrones!

Cenamos en el pueblo todos juntos, era la última noche de camino y se notaba, difícil de olvidar. Gregory seguía al pie del cañón, nos lo encontramos cenando ¡Un grande!

Esto se acaba amigosss

Vero se escapó la primera por la mañana, las ampollas la tenían acribillada y decidió tirar ella y su fuerza para llegar la primera a Santiago. Nos mandó una foto y nos esperaba allí.

Durante la última etapa nos dispersamos, unos delante, otros detrás. A ratos nos encontramos y luego nos volvimos a separar.Yo hice bastantes quilómetros sola, escuchando música primero y luego simplemente pensando.

Justo antes de subir al Monte do Gozo me encuentro con Marcos y Pablo y tiramos juntos. Mucho asfalto en esta etapa, las rodillas sufren y las ganas de llegar van en aumento.

Juan y Alberto ya están en lo alto, sentados en el césped vemos a lo lejos las torres de la catedral. A diez minutos de entrar en O Obradorio esperamos al resto, hacemos el final del camino juntos pero a la vez cada uno solo con el peso de su mochila.


Entramos y nos emocionamos, por hacerlo, por llegar, por el dolor, por el cansancio. Por quién lo hicimos, por a quién nos recuerda. Por los ratos de querer dejarlo y no ceder. Por tanto que no se puede plasmar.

Es una experiencia única y gratificante, no piensas en las horas ni en las obligaciones, la única que tienes es caminar. Desconectas del mundo, del móvil, de las prisas y reconectas contigo. Con tu cabeza, tus pensamientos, tus miedos y tus sueños, cuidado porque puedes volver revuelto.

Una semana se hace eterna a veces, 1 quilómetro puede ser un suplicio y sin embargo echas la vista atrás y te pareció que fue un suspiro. La vida es el camino,el camino es como la vida, o eso dicen.

¿Te vas a quedar en lo que te cuenten? o ¿Te animas a hacerlo tú también? Ojalá que sí, valdrá la pena.

P.D : Los alojamientos los llevamos reservados con antelación, lamejor manera de ir tranquilo sin la tensión de querer llegar pronto para buscar dónde dormir. Me parece la mejor opción y más si lo vas a hacer en pleno Xacobeo.

¡Buen Camino!