Estambul ya no es Constantinopla, pero en esta gran ciudad (14 millones de habitantes) que fue capital de varios imperios y un punto de unión entre Oriente y Occidente no han desaparecido todos esos contrastes que atraen tanto a los viajeros.

Nosotros viajamos en marzo del año pasado, alguien dijo “¡oh Turquía qué bien, al calorcito!” pero por si pensáis lo mismo… no, que sea un país más oriental no quiere decir que vayáis a sudar la gota gorda en cualquier mes del año. De hecho pasamos un frío considerable.

Para llegar hasta Estambul volamos con “Pegasus Airlines”, que es la aerolínea barata de Turquía. O sea, tipo vueling pero te dejan facturar.

pegasus airlines
¡ vuela Pegaso !

El aeropuerto al que vuela esta compañía está en la parte asiática de Estambul por lo que el recorrido hasta el centro histórico es largo, nosotros optamos por taxi.

Gracias a nuestro taxista encontramos el alojamiento, no antes de que el hombre acabase desquiciado teniendo que dar marcha atrás en su furgoneta con 4 pasajeros en una cuesta empinada de narices. Fue preguntando por todo el barrio pero nadie sabía de nuestro ‘hotel’, hasta que finalmente salió un chico de un bajo donde vendían excursiones y resultó ser allí.

Nuestra elección fue un apartamento, que la verdad estaba genial situado (en el barrio de Sultanahmet ) y por un precio muy económico : Stone Garden Apart Hotel
Si sois chicas, os subirán el equipaje por la escalera de escalones estrechísimos que hay hasta la habitación, si no… preparad el brazo.

Dimos un paseo, cenamos algo y nos fuimos a dormir. Bueno en realidad, cenamos un kebab, nuestro primer kebab de muchos.

Teníamos por delante cuatro días, de los cuales uno lo invertimos en ir a Pamukkale (para leer más sobre esta visita lee este post).

Al estar tan bien situado el hotel, al poco de echar a andar nos encontramos con la Mezquita Azul. Para entrar es necesario taparse la cabeza en el caso de las chicas e ir con las piernas y hombros cubiertos, si no tenéis un pañuelo para ello, os lo prestan en la entrada.

 

Después recorrimos una plaza atestada de gente, turistas, vendedores de comida (otro kebab y probamos un rico pretzel), guías turísticos y estambulitas (sí, lo he tenido que buscar en wikipedia) .Al otro lado de la plaza está Santa Sofía, antigua catedral reconvertida en mezquita impresionante también. A pocos pasos podéis “sumergiros” en La Cisterna , cuya función era la de acumular agua para suministrar a toda la ciudad. No es una visita muy típica pero vale la pena.

 

Tras estas paradas echamos a andar hacia el puerto, callejeando por zonas atestadas de gente, más puestos de comida (esta vez de mazorcas, que no fueron santo de nuestra devoción) y, llegando al lado del mar, un montón de personas ofreciéndote cruceros por el Bósforo.

En esta zona el aire daba de pleno en la cara y tuvimos que abrigarnos hasta las orejas. Aún así la vista es muy bonita y se ve al otro lado la Torre Galata. Aprovechamos para comer en el Puente Galata, donde hay un montón de restaurantes. Quizás un poco para “guiris” (también véase: salida en turco)  pero uno de los comerciales nos convenció y nos prometió un café turco gratis… allá fuimos.

Comimos con vistas al mar y el menú estaba bueno.No pagamos más de 10€ por cabeza. Para terminar el típico café turco que es espeso como un potaje, de hecho te lo sirven con un vaso de agua al lado .

No le echéis azúcar, ésta se añade mientras se hace el café. Si al vuestro no le echaron y queréis… pedid otro explicando cuanto azúcar queréis , no se le añade después porque se estropea el sabor. No se remueve porque subiría el poso y cuando lo notáis demasiado pastoso parad de beber y recordad ¡ siempre a sorbitos !

 

Con el buche lleno cruzamos al otro lado y nos dirigimos hacia la Torre Gálata.
Hay una buena subida pero nos gustó mucho hacerlo andando, puedes callejear, hay múltiples tiendas de artesanía , librerías y demás que si vas en funicular no puedes ver.

Al llegar a la Torre vimos una cola enoooorme que la rodeaba y , junto con el precio, ésto nos hizo descartar el subir. Más que nada porque para estar arriba y tener que pelearte con varias personas para poder hacer una foto medianamente decente o poder apreciar las vistas… decidimos dejarlo.

Continuamos por una de las arterias de la zona de Galatasaray, la calle Istiklal.
Aquí nos encontramos con los aficionados del Galatasaray y sus bengalas (yo creo que no salen de casa sin ellas), ese día había derbi con el Fernerbahçe al principio habíamos pensando en ir a verlo pero luego con todas las imágenes de disturbios y demás que se ven siempre en las televisiones nos echamos atrás.

Esta zona es muy animada y nosotros aprovechamos para cenar y tomarnos unas cervezas hasta entrada la noche. Había bastantes pubs y estuvimos en uno con una terraza en lo alto del edificio que estaba genial (no recuerdo el nombre…).

Al día siguiente nos acercamos hasta la Mezquita más grande de la ciudad la de Süleymaniye, a parte de la mezquita en sí que es preciosa , desde los alrededores podréis disfrutar de unas vistas excelentes.

Después dedicamos el resto del día a recorrer los mercados, primero el Gran Bazar y después el Mercado de las especias.
A mí particularmente el Gran Bazar no me entusiasmó mucho, llevaba el recuerdo del Zoco de Marrakech y me faltaba arena por el suelo y burros por el medio…

El Gran Bazar de Estambul es como más… ¿civilizado? por así decirlo: suelo de piedra , gente en traje, y “fixed prices” ( si no puedo regatear ¿Qué gracia tiene? ). En los alrededores hay un montón de callejuelas con más tiendas pero la mayoría son más bien de ropa o utensilios para la gente que vive allí, no tenía pensado comprarme cacharros para casa o una almohada…Entonces bueno, está bien y hay que ir pero a mí como el Zoco… nada.
Las artesanías, cuero, zapatos etc. mezclado con el jaleo, los mercaderes pesados y demás… tiene su encanto. Así que esto me valió para quedar como la pesada que decía ” es que a mí el Zoco de Marrakech me gustaba más “ ( léase con voz de cultureta ).

El último día, como volvimos muy temprano de Pamukkale, todavía pudimos aprovecharlo bien.
Como os había dicho en el otro post sobre Turquía, un amigo tuvo un percance jugando al fútbol con unos niños por lo que se tuvo que quedar en la habitación reposando su pierna.

Los otros tres decidimos terminar nuestro viaje yendo en barco por el Bósforo. Al ser todavía invierno, los trayectos eran más reducidos por lo que tampoco llegamos a adentrarnos en el mar.

Aquí sí que tenéis que regatear, ¡debéis hacerlo!. Os van a pedir un dineral y al final terminareis pagando un precio bastante razonable, cada uno pagamos unas 7 liras cuando al principio nos pedía 50.

Mientras esperábamos, entramos en una pastelería espectacular y a pesar de que era cara a mí me gustó mucho. Disfrutamos de unos baklava con té riquísimos, no dejéis de probrarlos (a no ser que no os gusten las cosas con mucha miel).

Te y Baklava
Té y baklava para amenizar la espera

El tour en barco fue un poco extraño, primero nos dieron una especie de paseillo hacia el lado contrario (dedujimos que mientras conseguían a más gente para el ‘crucero’ ) y finalmente tras casi hora y media de espera (entre los baklavas y el paseo) hicimos el tour por el bósforo.

Es un recorrido bonito y sobretodo vale la pena porque en una ciudad tan grande no puedes ver todo en tan poco tiempo, por lo que vimos palacios y el barrio de Besiktas que de otra forma no hubiésemos podido.

Estambul desde el Bósforo.JPG

Barco Estambul - Bósforo
Dejando hueco para el lesionado, qué buenos amigos somos.

Ya se terminaba nuestro día y tras hacer las últimas compras en la zona del Bazar volvimos al hotel a cenar.
Vale sí, cenamos un kebab. De verdad que no fue lo único que comimos, pero es que están buenísimos y son tan baratos que no te puedes resistir (los encontramos hasta de 2 liras = 0.7€).

Además, no son como en España sino que llevan mucho menos relleno y sin salsas por lo que es una comida más ligera que aquí. De ahí que ahora a veces digamos “ay es que me gustaban más los kebabs de Estambul” (léase con la misma voz de cultureta que lo del Zoco). Si os gustan, aprovechad para probarlos con ayran que es un yogur bebible, por si lo comes con picante.

Un viaje muy recomendable, pero a una ciudad tan grande y con tanto que ofrecer que sin duda te va a dejar con ganas de más.

Güle güle!

 

 

 

 

 

 

 

 

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