Con el otoño llega el cambio de colores, para mí una de las épocas más bonitas del año.

Los árboles se vuelven amarillos, rojos, marrones, una paleta de colores que se entremezcla con el verde de las hojas perennes. A menos de una hora de Ponferrada se encuentra el pueblo de Busmayor y justo junto a éste, un precioso y colorido hayedo.

Desde hace unos años se ha vuelto conocido fuera de la zona y cada vez recibe más visitantes. Nosotros aprovechamos el festivo del 1 de noviembre y fuimos a conocerlo . ¡Cálzate que nos vamos!

Hasta Busmayor tendréis que llegar en coche pero no hay problema para dejarlo (al menos cuando nosotros fuimos). Al final de pueblo han habilitado un aparcamiento y a pocos metros de éste comienza la ruta.

La primera señalización que veréis es la de “Hayedo de Busmayor” con fotografías de la flora y fauna del mismo. Un poco más adelante se encuentra el principio de dos rutas, una lineal de 10 km hasta Herrería de Serviz y la de 6 km circular a lo largo de la que recorres el hayedo y vuelves de nuevo al mismo punto del pueblo.

La ruta en sí está clasificada como de dificultad media, pero sinceramente creo que es más bien tirando a baja. Excepto un par de subidas que se pueden hacer cansadas , el trayecto es fácil. Puede que en una época donde el suelo esté mojado por la lluvia sea algo más resbaloso , pero aún así es una ruta apta también para peques.

Ruta Senda do Faxeiral

Durante todo el camino hay que seguir las señalizaciones de “Ruta de Faxeiral”, aunque hay algún desvío de ida y vuelta para ver cataratas o cuevas. No tiene pérdida.

Poco después de la primera subida ya nos adentramos en la naturaleza. Los árboles te envuelven y el camino se estrecha en medio de la hojarasca.

Al poco de adentrarnos en el bosque llegamos a la orilla del arroyo de la Valiña Grande. Probablemente si el tiempo no hubiese sido tan seco últimamente, la catarata se hubiese visto más bonita todavía. Sin embargo, no deja de tener un encanto especial esta parte con el río cayendo, la tranquilidad del lugar y el sonido del agua.

Puedes hacer un alto en el camino en la “Mesa más bonita del mundo”, porque si ya conoces el banco ¿por qué no la mesa?
Todavía hay unas cuantas caídas de agua antes de  dirigirnos al centro del hayedo.

Según te vas adentrando cada vez más en el hayedo, los colores empiezan a vislumbrarse. Algún toque de naranja, granate, el marrón de las hojas en el suelo , la ramas y el musgo, un cuadro que te rodea y te invita a seguir caminando.

La Cova de la raposa es la siguiente parada, una pequeña brecha en una roca que sirvió (según he leído) como escondite para algunos republicanos durante la guerra.

A parte de las cataratas, la zona más bonita del recorrido se encuentra cerca de la “Piedra de los poetas”. Los árboles dejan un espacio donde juntarse, la naturaleza te rodea y mientras las hojas caen supongo que muchos poetas se han inspirado. Anualmente , cada verano , tiene lugar en este punto una reunión conocida como “Versos en el hayedo de Busmayor” , si eres amante de la poesía no deberías perdértelo seguro que es una evento emocionante por la localización y la atmósfera.

 

Tras un rato caminando, los árboles dejan paso a un claro y desde ahí hay una vista del valle y del pueblo a lo lejos.  Crees que la ruta termina pero, en un giro imprevisto, vuelves a adentrarte para volver a subir, bajar y encontrar de nuevo el arroyo y la “Cueva Veiga de Cima”.

Desde el último alto  se puede visualizar mejor la mezcla de colores , estamos un poco más elevados y se ven las copas de los árboles en distintos tonos y el otoño invadiendo el lugar.

Hayedo Busmayor

 

Solo queda una última bajada, tras algo menos de dos horas caminando. Casi sin darnos cuenta llegamos al punto de partida y aprovechando el bar de al lado del aparcamiento nos tomamos un café con una bonita vista al pueblo.

Un cambio de aires, un poco de cada color, paseando entre el musgo, árboles y cataratas ¿qué mejor plan para un día festivo? Si todavía no lo conoces, no dudes en acercarte.

Hayedo Busmayor

Pero no te lo pienses mucho, o tendrás que esperar al próximo otoño.

 

 

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