¿Y si… ? Esa suposición que nos hacemos todos antes o incluso después de un viaje.

¿Y si me roban? ¿Y si me pierden la maleta? ¿Y si me pongo malísimo?
¿Cuanto fortasec llevo? ¿Me venderán ibuprofeno? Mejor meto 3 blisters
Anda que mira el acantilado por el que trepamos ¿ y si nos hubiésemos caído? etcétera , etcétera .

Por suerte nosotros no hemos tenido que recurrir nunca a nuestro seguro de viaje. Otras veces no podríamos haberlo hecho ¡porque íbamos sin él!
Pero unos cuantos “sustos” nos han enseñado que más vale una pequeña inversión antes de viajar , a unos cuantos problemas (probablemente caros) en destino …

Así que aquí estoy yo hoy para convenceros de que un seguro de viaje no es tirar dinero, es invertir en viajar tranquilo. ¿Cómo lo voy a hacer ? ¡Pues tirando de anecdotario! Supongo que de algunas cosas os reiréis, pero ojo cuidado si llegan a ser más graves ¿qué hubiésemos hecho?

A estómago revuelto, bueno es el comino .

Ahí estábamos nosotros. Verano 2013, atravesando el desierto de Zagora  a lomos de un camello cuan Lawrence de Arabia. Tras un par de horas en ese medio de transporte tan cómodo, beber mucha agua fría y que nos diese el sol de junio de las 5 de la tarde ¿qué pasó? Pues que llegamos al campamento encontrándonos un poco mal.

Estómago revuelto, dolor de cabeza … uno de los trabajadores me ofreció una cucharada de comino y yo fiándome de su sabiduría me la comí. Al momento eché todo lo que tenía y me encontré relativamente mejor. Óscar no lo hizo y pasó una noche terrible. Vómitos, algo de fiebre , sin poder cenar todo lo que nos pusieron en la mesa … un suplicio.

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Me hago amigo del que da té, lo único que puedo tomar.

Por suerte, solamente pasábamos una noche en el desierto (suena horrible, pero tuvo su parte buena aunque cueste encontrarla), así que al día siguiente ya pudo tomar arroz blanco, agua con limón  y todas esas cosas típicas.

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muy buena pinta, pero no vamos a comer nada 😦

Pero.. ¿y si se hubiese puesto peor? No teníamos seguro, tendríamos que habernos costeado el transporte hasta un hospital o centro médico, las medicinas etc Seguro que bastante más caro que una póliza para 5 días.

Ahora lo pensamos a posteriori y decimos … ¡nunca más!

 

No fue penalti, Migui se tiró.

Pamukkale , Marzo 2015.

Seguro que has visto alguna fotografía de su espectacular “Castillo de algodón” , con sus terrazas de agua y ese precioso color blanco el cual hace parecer que estés en medio de la nieve.

Recorrimos la zona monumental y después de comer no teníamos mucho que hacer. Así que paseando hacia el hostal nos encontramos una pista de tierra donde habían unos niños jugando al fútbol.
Al más puro estilo anuncio de televisión se pusieron Óscar, Toñín y Migui a jugar con ellos.
Unos seis o siete niños turcos, estos tres y otros tres coreanos que aparecieron por allí. Todo un espectáculo.

Al rato se oyó un grito y se paró el juego. Se mascaba la tragedia. En medio del fragor de la batalla, Migui acabó en el suelo y su rodilla como un botillo.

El final del día en Pamukkale fue buscando un bar donde comprar hielo para el lesionado y pensando a ver qué íbamos a hacer el día que nos quedaba en Estambul.
Migui decidió quedarse en cama reposando mientras íbamos de crucero por el Bósforo, sin querer acudir al médico.


¿Pero y si hubiese decido ir? Llevaba una póliza básica de seguro y el procedimiento a seguir era ir al médico , pedir recibo y luego reclamar al seguro. Sinceramente este tipo de procesos me parecen un jaleo , por eso es mejor fijarse y coger un seguro que te vaya a enviar a un médico de cuyos servicios se hagan cargo y no tengas que pagar por adelantado. Siempre hay leer bien las condiciones del servicio.

La historia acabó bien, pero si hubiese sido una lesión más grave, quizás aún estaría ahora reclamando el dinero.

Cuando la hormiga japonesa pica, pica de verdad.

A mitad de viaje por Japón estábamos en Kioto y después de un día recorriendo templos nos cogimos unos sandwiches en el 7Eleven y nos fuimos al parque de Maruyama  a hacer un picnic (recomendado por japonismo).

Allí estábamos tan tranquilos, viendo a la gente haciendo sesiones fotográficas vetidas de gesiha y disfrutando de un día soleado sin saber que había algunos seres en el suelo dispuestos a hacer sufrir a Óscar.

Kioto

Ya habíamos tenido el día antes un medio susto con una picadura en una rodilla, que se le puso como un bola , estuvo todo un día con dolor al caminar, pero acabó por pasarse la hinchazón.Pensábamos que ya habíamos cubierto el cupo de inconvenientes. ¡Ilusos!

En medio de toda la fauna del parque había una hormiga con ganas de tocar las narices. Óscar notó algo de cosquilleo por los pies y vio que tenía el dedo con varias hormigas y ¡zas! una picadura. Nos fuimos y el dedo se fue hinchando… cada vez más… y para la noche ya estaba como una butifarra. Decidió limpiarlo bien para evitar que alguna úlcera se infectase, pero al día siguiente estaba peor (la foto es de la reacción justo en el momento de la picadura).

Aquí valoramos llamar al seguro, pero después de un ibuprofeno el dolor fue yendo a menos y acabó por desaparecer. La verdad que fue algo de cabezonería “por no perder tiempo” pero estuvimos a punto de llamar.

En este viaje ya íbamos con seguro, concretamente con iati seguros. La primera vez que viajamos con ellos fue por un sorteo que me tocó .Debido a las buenas opiniones de viajeros y bloggers decidimos viajar de nuevo con ellos.

¿Qué hubiese pasado si la butifarra-dedo hubiese seguido mutando?

Nos habríamos puesto en contacto con Iati y la gran ventaja es que si no puedes llamar a cobro revertido, te devuelven el importe de la llamada. Además, no hubiésemos tenido que pagar nada sino que ellos te remiten a un servicio médico y se hacen cargo desde el primer momento. ¿No vale la pena viajar así de tranquilo?

Estos son solo tres ejemplos de imprevistos que nos surgieron en viajes. Como ya os dije, antes nunca cogíamos seguro pero después de valorarlo llevamos ya varias veces contratándolo.

Dentro de todos los gastos que conlleva un viaje, una póliza no es tanto en proporción a lo que te puedes ahorrar. Ya no te digo si viajas a sitios como Estados Unidos … ahí un problema de salud te puede arruinar.

Como digo, últimamente hemos viajado con Iati principalmente por la buenas opiniones y la comodidad de contratarlo por internet desde casa, no tener que abonar dinero por adelantado y la atención es siempre en español.
Dependiendo de tu viaje , puedes elegir una de sus modalidades y seguro encontrarás la más adecuada. Desde seguros para familias, grandes viajeros o simplemente para una escapada .

Pero si todavía no estás convencido, te daré un pequeño empujón con un 5% de descuento por haberte leído todo este rollo patatero 😉 Pulsa aquí y aprovéchalo.

Espero que no tengas que usarlo ¡pero qué bueno tenerlo!

Nos vemos en la próxima aventura viajero, prometo no tardar tanto.

 

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